miércoles, 4 de abril de 2007
Vivan las desgracias
Esto que voy a contar, es verídico, no es broma ni chiste, lo vi, con estos ojos que se han de comer los gusanos:
De camino al trabajo (en ese Fiat que ya pagué) me llamó la atención un tumulto que había formado del otro lado de la calle, bajé la velocidad y noté al cuerpo de bomberos subido en un gran árbol, cortando varias de sus ramas pero extrañamente argumentando con un ciclista, era obvio que el tipo se negaba a cruzar por otro lado.
Uno de los uniformados (que morbo les da, chicas) le gritaba desaforadamente al susodicho, le explicaba que no podía pasar, que estaban cortando las ramas porque eran peligrosas; ‘don necio’ se empeñó en pasar, así lo hizo y justo cuando circulaba por debajo del árbol, la rama se desplomó y le cayó encima una maleza de eucalipto.
Mi reacción fue una risotada incontrolable…’jajajjajajaja’... no sabía si el tipo había muerto bajo aquella hojarasca o quedaría parapléjico, tal vez tenía una familia que mantener y su futuro sería una desgracia, nada de eso cruzó por mi mente en el momento, me tuve que orillar y detener el coche porque no podía contener la risa. No fui el único, tengo que decirlo en mi defensa.
Y es que la desgracia ajena da mucha risa, quien sabe porqué. Claro, que no nos pase a nosotros porque nadie tiene derecho ni a sonreír; si nos damos un golpe en el dedo del pie con la pata de la cama nos causa una ira incontrolable, más aún si hay alguien al lado que se ‘descojone’ de la risa.
Los bloopers me vuelven loco, no hay nada que me haga reír más, bueno… quizas Seinfeld, pero nadamás, los programas de videos chuscos son inevitables, si los comienzas a ver, ya nada puede detenerte… ¿¿Porqué?? Si la inmensa mayoría de los videos son eso, desgracias ajenas. No me lo explico, porque malo, malo tampoco es uno… ¡ay! pero que risa.
*Al tipo nada le pasó, se llevo su merecido por imprudente, pero salió por su propio pie.
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3 comentarios:
MI FAVORITO. HAY QUE VERLO Y OIRLO.
http://www.youtube.com/watch?v=UvniFxFVEfY
En su momento tuve mi propio blooper en bicicleta. Por fortuna no había ninguna cámara alrededor (o por lo menos eso quiero creer), así que de ese episodio no queda ninguna evidencia... salvo una pequeña cicatriz en el tobillo de Olivia. De alguna manera nos las ingeniamos para tropezar en el mismo lugar y caer uno sobre el otro... los accidentes pasan.
Yo también he sufrido muchos bloopers. Un clásico en mi familia es el que sufrí por culpa de mi tío Sebastián. Yo tendría 8 años, él 38, íbamos bien despacito en bicicleta uno al lado del otro por Calas de Mallorca. Al muy zopenco se le ocurrió agarrarme del brazo derecho y tratar de empujarme para darme velocidad. Yo que tenía la misma fuerza que tengo ahora, ninguna, solté la mano derecha y la izquierda tiró del timón torciendo la rueda. Volé por encima de la bicicleta y al levantarme del suelo solo pude decirle "Pero tu eres gilipollas o que? So imbécil". Creo que ha sido la única vez que le he insultado, con razón.
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