jueves, 19 de abril de 2007

Paranoia del primer mundo


Cuando vivía en México siempre me daba risa ver a los turistas andar por las calles, especialmente a los gringos, porque parecían soldados temerosos en pleno campo de batalla: ojos abiertos al máximo mirando hacia todos y ningún lado, fusil (que en el caso de los turistas sería su cámara fotográfica, bolso o mochila) bien agarrado con ambas manos, y un caminar cauteloso como si estuvieran pisando terreno minado.

Me reía de ellos pero en parte los entendía. Las historias que en Estados Unidos se cuentan sobre la violencia, secuestros, asaltos y demás en México, y las cientos de advertencias que rezan a los potenciales turistas antes de dejar su país, no dejan otra alternativa que la paranoia.

Paradójicamente, cuando llegué a Estamos Hundidos me enfermé del mismo mal que aquejaba a aquellos pobres turistas gringos, pero en diferentes circunstancias. Antes de venir mis amigos me bromeaban: "imagínate pinche Diablito que estés de lo más tranquilo chingándote una cuarer paunder con queso en el MacPerro, y en eso entra un wey con una metralleta y grita: '¡ketchup para todos, yo invito!', y ¡madres!, empieza a producir el rico condimento rojo, pero natural, cual escena de peli de Tarantino". No me chinguen.

Pero sí, confieso que llegué con cierto nivel de paranoina que no sólo me hacía pedir mi quarter pounder with cheese para llevar, sino que también implicaba mirar al cielo constantemente para que no se me fuera a estrellar un avión en el parabrisas del carro; tomaba distancia de los morenos color de rueda cada que los veía venir, y de plano me echaba casi a correr cada que veía un hijo del islam.

Después de dos años de vivir en los United States of Whatever, mi paranoia fue disminuyendo, aunque nunca he dejado de tomar mis precauciones. Sin embargo, ahora con el desmother de este vil chino (que era coreano, I know, pero para nosotros son todos viles chinos), ya estoy en alerta roja nuevamente.

Por ello no me sorprende el susto que me lleve hoy por la mañana, cuando llegando a mi averno de oficina, en el elevador se subieron un chino y un árabe, que para colmo eran amigos. Apenas los vi entrar y pensé en aplicar aquello de más sabe el diablo por viejo, y entonces bajar del elevador y no poner en riesgo mi vida; pero las pinches puertas se cerraron.

En ese momento me imaginé al chino amarrarse una cinta como de Karate Kid en la cabeza, sacar una 45 y apuntarme directito a la frente, en tanto que el árabe lo pensé abriéndose la camisa, mostrarme un bomba amarrada a su pecho y empezar a decir todos sus pinches rezos, esos que ya de por sí matan a uno antes de que explote la bomba.

Afortunadamente mi viaje es tan solo de un piso y antes de que hicieran su numerito logré escapar. Pero por si acaso más tarde empiezan a escucharse gritos y explosiones desde el tercer piso, y en menos de lo que dura un parpadeo este edificio sale volando, aquí les dejo mi testimonio.

El Diablito.

9 comentarios:

Iván Carrillo dijo...

Lo malo del relato es que ese grado de paranoia es real. Lo bueno es que me ha hecho reír antes de que el edificio vuele en pedacitos. Lo peor del caso es que en breve ya todos sospecharemos de todos: los chinos (aunque sean japoneses, coreanos, vietnamitas, etc) porque se les brinca la canica; los árabes por ese carácter explosivo; los cubanos, por aquello de los males causados por el sol en las balsas y nosotros, los mexicanos, por la invasión hormiga que se está tragando a este país ¡somos peor que la plaga de la langosta! Qué miércoles, estamos peor que una adolescente virgen en una prisión... cualquiera nos la puede dejar ir. :(

La Pinup dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La Pinup dijo...

La Pinup dijo...
Muy bueno diablito, aunque tus ejemplos prueban mi defensa al mundo que me da de comer y me dio mi trabajo y casa grande a 8% en 30.

¿Cómo pretendes que los turistas gringos no estén asustados en países extranjeros si los ejecutores de esas cosas que ¨solo pasan en EU¨ son de otros países?

Los que resienten a USA por default, usan esa frase prefrabricada y la pasan de uno a otro como probadando que sus países no son tan tercermundistas y USA no es tan Primer Mundo: Esto solo pasa en EU.

Lo que no se paran a analizar es que en USA ni se dan por aludidos. Lo primero que hacen es tildarlos de locos: hacer eso solo pasa por mentalidades salvajes como las extranjeras.

El mundo sigue igual pero con 30 personas menos y cadenas de tele agradecidas por los ratings.

Porqué el coreano no mató a 30 en la universidad de su país? Seguramente en su país no podría ni asistir. Y el árabe, porque no tiró dos o tres avioncitos contra un palacio de Sadam? En fin, mencioname a Timothy Mc Veigh, que por ser redneck te contestaría que es lo mismo o peor que ser de otro mundo, YEJAAAAAAA!!!!

El Diablito dijo...

Mamacita Pinup. Como cantara el mismísimo Molotov, "yo por eso me quejo y me quejo, porque aquí es donde vivo, yo ya no soy un pendejo". La cuestión aquí no es tanto de echar la pelotita o de comparar países y decadencias. Se trata simplemente de exponer que, como decimos en México, aquí en los Estamos Hundidos también se cuecen habas, y que en realidad están bien pinches loquitos. Y lo peor de todo, que entre su subcultura del consumismo, el fanatismo, la violencia, la idiotez mediática, etc, el enemigo está en casa y es creado por ellos mismos.

Anónimo dijo...

El otro día hablando con un marido que tengo, lo unico que pude decir al respecto de este fenómeno es que se trata de una enfermedad propia de los países ricos.

En México y en general en nuestros países, la gente no puede matar a 30 en sus universidades, no porque no pueda ir, sino porque antes se muere de hambre o de una enfermedad tan absurda, para naciones como ésta tales como la diarrea o la viruela.

Yo, al igual que tú Diablito, vivía en México, lástima que allá, en el país que quiero, en el país que es la casa de mi madre y mi hermano, el país que me complacería los antojos propios del embarazo que éste no me concede, vivo enferma de gastritis porque desafortundamente padece enfermedades de país pobre: delincuencia, secuestro, narcotráfico, etc etc.

Lo que me "consuela" es que esas enfermedades existen no porque en los países latinoamericanos seamos más brutos, menos brillantes, más feos, más chaparros, más rateros no'mas porque sí, sino porque hay países ricos como éste que los provocan.

Ni modo, el país en el que hoy vivo sin pensar que a la salida mi carro ya no estara ahí, porque algún amigo de la ajeno ya me lo ganó, es uno de los principales generadores de las enfermedades que el coreano padecía: depresión, aislamiento, sensación de rechazo, soledad... entre otras.

En este territorio de las barras y las estrellas en el que mi hija no se enferma de diarrea, aquí donde es seguro tomar agua de la llave, aquí en donde puedes comprar casa si le vendes tu alma al diablo (entiendase al banco), padecemos la paranoia de que un loco compre hoy "legalmente" por 571 usd una pistola, con la que nos mate mañana.

El mundo está así.

Madre Ada.

Joaquin dijo...

Madre Ada,

Estoy tan de acuerdo con usted que hoy mismo le paso las fotos del cumple.

De todas maneras... "Aquí están tos chalaos joder".

El Mortero

Finísima Persona dijo...

El mismo día que ocurrió lo de Virginia Tech, consulté el Diario Reforma de mi país natal (¡México lindo y querido!) para ver el tratamiento de la noticia. Compartiendo la cabeza, una nota anunciando que en el transcurso del día habían ocurrido 16 ejecuciones en cinco estados de la república...

Sí, que a uno le toque la de perder con un loquito peligroso como este, está más que jodido. Pero el acostumbrarse a vivir, ya sea por resignación que por conformismo, en un clima donde la violencia es igualmente azarosa, es la peor forma de aniquilar el alma del individuo.

Cuando vine para acá, hace poco más de 4 años, lo hice pensando en dejar atrás la racha de asaltos (con y sin violencia) de que fui objeto (junto con mi familia) antes de que naciera mi hija. Mis deseos de vivir en un ambiente más benévolo siempre se veían acompañados de los comentarios ingenuos de quienes me decían: "¿A Estados Unidos? ¿Y lo del 11 de septiembre? ¿No te da miedo el terrorismo?".

Sí que me da. Pero prefiero estar expuesto al terrorismo ocasional y aleatorio que al terror cotidiano y recurrente. Hay diferencia...

La Pinup dijo...

Qué rico debate, es prueba de la cantidad de ángulos desde los que se puede ver un mismo tema.

Yo no creo que este pobre hombre mató por tener demasiado de comer, tampoco por ideología. Habiendo crecido en un país donde era "normal" que la ETA pusiera una bomba semanal matando a cuatro o cinco personas cada vez, lo último que se me antoja es ponerme la venda en los ojos y mirar al exterior buscando estadísticas para justificar a un esquizofrénico.

Qué dirán las estadísticas de mi país si toman de base el País Vasco en los últimos 20 anos? Si hacen "la media"? Seguro a los gallegos nos daria verguenza y juraríamos por nuestras familias que el país que nos pintan no es el que tenemos. Pero si lo es.

Este incidente es un desafortunado desenlace que nadie podía haber evitado, ni en Corea, ni en China, ni en Espana, tampoco aquí, nadie mas que un buen diagnóstico médico.

Se demuestra una vez mas lo subestimadas que están las enfermedades mentales en todos los países del mundo. Un esquizofrénico, sociópata en un episodio tan jodido y sin una familia con la cultura necesaria como para identificar el problema era un asesinado anunciado. El arma es lo de menos. Un enfermo mental usa su cuerpo, su carro, el cuchillo de su abuela.

La Pinup dijo...
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