domingo, 11 de marzo de 2007

Cuidado con los fraudes


Cuando uno adquiere compromisos al rentar una casa, cuando la compra o simplemente cuando es aceptado para obtener una tarjeta de crédito, siempre le entregan un contrato donde generalmente te explican todo lo que te sucederá en caso de que no cumplas con todos los compromisos que aceptas al firmar. Casi nunca leemos las letras pequeñas, pero la información está ahí.

Hace unos días me encontré con mi acta de matrimonio y decidí revisarla de arriba abajo, por ambos lados, con lupa y casi hasta con detector de microfilmes, pero no, no encontré letras pequeñas ni advertencia alguna, ni un plazo mínimo para devolución y mucho menos un número de atención a clientes. Claro que después de esto era absurdo pensar en un buzón de quejas.

¿Por qué el contrato que más te costará en la vida no incluye todos esos apartados que hasta el mismo diablo tiene en sus tratos de compraventa de almas? Es en serio, revisé todo el documento y ninguna explicación sobre qué hacer cuando de los favores se pasa a las obligaciones.

Cuando aún estás en el trámite del noviazgo te dicen “podrías ayudarme a tender la cama, te pido si levantas los platos en lo que preparo el postre, te llevarías por mi la ropa a la lavadora”, y uno piensa que si las cosas son así de diplomáticas, pues no hay ningún problema en estampar la firma de exclusividad con la fémina correspondiente, total, si todo va a ser por favor, pues qué podemos perder… ¡ajá, gran pecado, porque ese es su anzuelo!

En cuanto te bautizan como su esposo, básicamente terminan tus días de libertad. “Te toca tender la cama, cargar el súper, arreglar los detalles de la casa, lavar los trastes en las reuniones, sacar la basura, limarle los cayos a mi madre y darme masaje en la espalda todas las noches”… y cuando uno se da cuenta de la trampa y piensa en zafarse, ya está más ensartado que mariposa en insectario.

Es en este punto donde elevo mi más enérgica protesta, ¿por qué no hay nada de eso en el contrato? ¿Por qué no hay nada sobre devolver la mercancía si uno no está a gusto? ¿Dónde se consiguen las actualizaciones? ¿Si pagamos la diferencia podemos escalar al siguiente modelo?

Bueno, de menos que nos dejen elegir los métodos de tortura, digo, si hablamos de democracia, deberían dejarnos elegir y hasta hacer un paquete. “Mira cariño, voy a tender la cama únicamente en las quincenas que caigan en domingo, sacaré la basura siempre y cuando no haya residuos de comida y seré amable con tu madre solo mientras volvemos de la luna de miel”.

Pero no, ni paquete y mucho menos democracia, es más, mientras más tiempo pasa, tus obligaciones aumentan y los beneficios disminuyen. Pierdes horas de televisión en canales deportivos y ganas temporadas completas con la novela de las 8.

Podría mencionar más ejemplos, pero terminaron mis 15 minutos de Internet a la semana y debo bañar a la niña, preparar la cena, tender la cama, doblar la ropa y planchar las camisas de la semana… ¡le vendo lo que sobra de mi alma a quien me libere de esto! En serio, bara bara.

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