
La estupidez no está en la fecha en que se celebra, sino en los motivos por los que se hace. En pleno siglo XXI, cuando el hombre viene y va a la luna como quien sale a comprar cigarros, cuando hacer fotocopias de células humanas es más fácil que cocinar un taco al pastor, cuando los seres de este planeta podemos comunicarnos en un segundo sin importar en qué lugar del globo nos encontremos, aún seguimos hablando de la violencia contra la mujer.
¿Qué pasa por la mente de quienes confunden a las féminas con sparrings o costales de box? ¿Qué pasa con las leyes que castigan más el robo de un pedazo de pan que una golpiza a una mujer? ¿Qué nos sucede a aquellos que tenemos el problema a la vuelta de la esquina y aún no hacemos nada?
Ayer me llamó un amigo al borde de la locura. Una de sus primas fue brutalmente golpeada por el marido y según me contó, no fue la primera vez, sino que ya más bien lo hace como deporte. Dice el imbécil que lo hace por el bien de su mujer, que ella se porta mal y que necesita algunas lecciones para, algún día, ser una esposa modelo. ¿Será modelo de anfiteatro lo que está buscando?
Ella es la madre de tres hijos varones que ven con normalidad que la creadora de sus días sea golpeada, lanzada desnuda a la calle como castigo y encima le llamen “la loca” cuando suplica a su padre que ya no le pegue más, que ya no lo hará enojar.
Lo peor sucedió ayer. Mi amigo se enteró del estado en que llegó su prima al hospital y fue en busca del tipo para regresarle al cavernícola mentor en una sola clase, todas las lecciones impartidas. Llegó a la sala de emergencias y observó el cuerpo hinchado, amoratado y aún sangrante de su pariente. La saludó y le dijo que él cobraría las deudas pendientes. Pero ¡oh sorpresa! Ella le suplicó y le hizo prometer que no le haría nada y ni siquiera le diría nada, porque lo ama y sabe que él tiene un “problemita”, pero que ya pronto se va a resolver… ¿será que ya no tarda en matarla a golpes?
Cuántos casos así hay todavía en el mundo, en nuestros países, nuestros vecindarios… nuestras familias? No lo sé y tampoco lo quiero saber, pues aunque es un error combatir la violencia con violencia, considero que quien golpea a una mujer, a un niño, debería ser castigado con cinco minutos a solas en un cuarto con Mortero, Hormigón, Rafa, el Puñal y el Teporingo, después de que el Barza y el Real Madrid hayan sido eliminados de la Champions. Solo cinco minutos para enseñarles a ser “hombres modelos”… claro que lo difícil será tener la resistencia física para sacarle provecho en vida a la lección.
¿Qué pasa por la mente de quienes confunden a las féminas con sparrings o costales de box? ¿Qué pasa con las leyes que castigan más el robo de un pedazo de pan que una golpiza a una mujer? ¿Qué nos sucede a aquellos que tenemos el problema a la vuelta de la esquina y aún no hacemos nada?
Ayer me llamó un amigo al borde de la locura. Una de sus primas fue brutalmente golpeada por el marido y según me contó, no fue la primera vez, sino que ya más bien lo hace como deporte. Dice el imbécil que lo hace por el bien de su mujer, que ella se porta mal y que necesita algunas lecciones para, algún día, ser una esposa modelo. ¿Será modelo de anfiteatro lo que está buscando?
Ella es la madre de tres hijos varones que ven con normalidad que la creadora de sus días sea golpeada, lanzada desnuda a la calle como castigo y encima le llamen “la loca” cuando suplica a su padre que ya no le pegue más, que ya no lo hará enojar.
Lo peor sucedió ayer. Mi amigo se enteró del estado en que llegó su prima al hospital y fue en busca del tipo para regresarle al cavernícola mentor en una sola clase, todas las lecciones impartidas. Llegó a la sala de emergencias y observó el cuerpo hinchado, amoratado y aún sangrante de su pariente. La saludó y le dijo que él cobraría las deudas pendientes. Pero ¡oh sorpresa! Ella le suplicó y le hizo prometer que no le haría nada y ni siquiera le diría nada, porque lo ama y sabe que él tiene un “problemita”, pero que ya pronto se va a resolver… ¿será que ya no tarda en matarla a golpes?
Cuántos casos así hay todavía en el mundo, en nuestros países, nuestros vecindarios… nuestras familias? No lo sé y tampoco lo quiero saber, pues aunque es un error combatir la violencia con violencia, considero que quien golpea a una mujer, a un niño, debería ser castigado con cinco minutos a solas en un cuarto con Mortero, Hormigón, Rafa, el Puñal y el Teporingo, después de que el Barza y el Real Madrid hayan sido eliminados de la Champions. Solo cinco minutos para enseñarles a ser “hombres modelos”… claro que lo difícil será tener la resistencia física para sacarle provecho en vida a la lección.
1 comentario:
Hermano Teporingo,
Yo le faltaría la promesa a mi prima. Le diría que sí, tranquila zagala que no voy a hacerle nada a tu zopenco, y a la salida del hospital me juntaría con el resto del grupo (morteroyhormigon muscle) y le reventaría a palos al hijodesuputamadre.
El Mortero
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