lunes, 26 de marzo de 2007

El paso del elefante es lento pero aplastante


Proeza.

1. f. Hazaña, valentía o acción valerosa.

Muchas de las grandes proezas que conseguimos los seres humanos se dan de forma fortuita, uno puede tomar la mejor foto de la historia o escribir el mejor guión cinematográfico, pero a menudo ayuda una dosis de suerte para conseguirlo.

Hay proezas, sin embargo, que se buscan, que se lucha por ellas y que son igual de meritorias.

Así que… como yo no quiero pasar por la vida sin conseguir al menos una, he decidido que antes de que termine este 2007 voy a correr un maratón. Una hazaña atlética que requiere de gran fuerza de voluntad, sobre todo para alguien que poco de su vida ha dedicado al culto al cuerpo y mucho a otro tipo de excesos.

Dejaré de fiestear por un rato, quizás durante un tiempo no será tan divertido salir conmigo –ja- pero lo tengo claro, quiero hacer algo trascendental antes de morir y como nada me asegura que podré hacerlo de otra forma, mientras el físico me lo permita tendré que recurrir a éste para lograrlo.

Lo único que puede impedírmelo es justamente eso, una lesión o una enfermedad, nada ni nadie más.

No pienso en ganar la carrera, mi verdadero reto es terminar y vivir la experiencia, algo que me quiero llevar a la tumba a sabiendas de lo corta que es la vida.

No me deseen suerte, este proyecto no depende de ella (que ya me ha hecho muchos favores) solo de la determinación que yo ponga en conseguirlo.

No hay marcha atrás, hacerlo público me compromete.

3 comentarios:

Joaquin dijo...

El Maratón siempre será la prueba reina por excelencia. Te mando esto para que te sirva de motivación, si algún día en este bello proceso la llegas a necesitar.

http://www.wired.com/wired/archive/15.01/ultraman.html

Meiga Galega dijo...

Pero que grande eres, mi Forrest! El puto amo. Te apoyo en todo, neniño, y ahí voy a estar cuando llegues...(y en el durante también). Te quiero un chingo.

Besos chilangos al Mortero (y a David Summer también, que está estupendo)

Iván Carrillo dijo...

Hay cosas que unen a los hombres, como el voltear a ver una mujer por la calle, hacer la cosa más estúpida frente al otro e incluso perder horas-nalga frente al televisor viendo deportes que, fuera del Play Station, jamás practicaremos. Sin embargo hay pocas oportunidades para compartir un sueño y ahora que tú lo tienes, no me queda sino compartirlo. Desde ahora me comprometo a no llamarte más "Carnal". Ese será mi pequeño sacrificio de apoyo. Esperaré a que corras tu maratón y pase lo que pase, al final volveré a decirlo con orgullo muy a la mexicana "ese es mi carnal chingao".