miércoles, 28 de marzo de 2007

"¿Qué tal todo?"


Mira que la gente dice gilipolleces. Es muy fácil hablar, algo que aprendimos de una manera natural, una de las grandes virtudes y diferencias que tenemos con el resto de animales, pero me parece que últimamente se ha sobrevalorado bastante este acto. Al igual que para conseguir un título universitario, un cursillo de mecanografía o la licencia para manejar se deben superar una serie de exámenes y pruebas, pues para hablar debería suceder lo mismo. Todas aquellas personas que quisieran decir algo deberían examinarse periódicamente para medir la cantidad de excremento que escupen sus cuerdas vocales diariamente.

Los ahí que lo saben todo. “Yo sé, yo sé…” Si por casualidad te preguntan algo, cosa que no pasa a menudo, a mitad de tu respuesta ya te están interrumpiendo con el “Yo se, yo se…” Bueno, pues sobra decirlo, pero si sabes para que me preguntas.

Hay otros que su nombre es la definición de inseguridad en el diccionario. Todas sus peguntas terminan con un …no? Ya he decidido contestar todas esas preguntas con un “Pues no”.

Otros, y estos me desesperan, parecen no entender muy bien cuando les hablas. Su cara se queda inamovible, sus ojos desenfocados mirando al infinito, la expresión y la concentración es la misma que cuando viven esos momentos desagradables en la taza del water. Te preguntan algo y cuando les terminas de contestar, murmullan:

- ¿… cómo?
- “eh, vete a cagar”

Algunos interrumpen siempre, otros no tienen continuidad y en dos frases se acabó la conversación. Hay gente que grita, quizá creen que tienen más razón por hablar fuerte, otros que no los oyes nunca, lo más seguro tengan toda la razón, siempre. Pero los que de verdad me joden, los que no puedo soportar son lo que solo hacen preguntas genéricas. No solo que sus preguntas son sosas, monótonas, vacías, planas, insipidas y repetitivas sino que siempre las hacen en los peores momentos. Tras un chiste (el grupo ríe, todos se miran y se oyen suspiros, Ay... que risa...) pero de repente te preguntan:

- “¿Y la bici Joaco?”
- “¿Bien…?”
- “¿Estás montando?”
- “Sí…”

Se viene otra broma, segundos después:

- “¿Y los babies?”
- “Bien…”

Esperando para que termine de hacerse el café

- “¿Qué tal todo?”
- “¿Todo? ¿De verdad quieres que te cuente todo? Venga no me jodas, ¿Te cuento todo desde que nací o quieres que empiece desde el capítulo donde un día estaba esperando por un café y un gilipollas me preguntó que que tal todo”

El Mortero

8 comentarios:

Iván Carrillo dijo...

Eh... ¿cómo va todo por el blog?

Joaquin dijo...

¿Todo? ¿Quieres saber todo?

Anónimo dijo...

¿Y los niños?

Joaquin dijo...

¿Bien? Creo que bien

El puñal dijo...

Pues yo odio a los que siempre tienen una historia igual o mejor que la que tu acabas de contar. Es decir, no son capaces de decir: "Wooowww, que bien" o "Wooow, que gracioso" o, simplemente, "aha, si ya, bien." NOOO!! estos, nada más de terminar tu la historia que contabas, te dicen: "Ahh si, me recuerda a la historia que me paso a MI..."

MAMONEEEESSSS!!

Anónimo dijo...

jajajajajja... claro... que les pasó a ellos o al sobrino-nieto de un primo ¿no?

Joaquin dijo...

Exacto, el novio de una persona allegada es así, qué jodido. Tu lo conoces puñal, bueno creo que el Teporingo y el Hormigón lo conocen también. Es gringo y lo ha hecho todo en este mundo, se cree que tener 50 es mejor que tener 30, no se si mejor pero más años si son.

La Pinup dijo...

Se que llego tarde, pero quiero saber quién es el gringo alpinista